lunes, 30 de julio de 2012

CIBERACTIVISMO




Ayer leí en El Pais Semanal una entrevista a Francisco Polo, el fundador de Actuable. Esto me ha despertado el interés por el ciberactivismo y las posibilidades de su extensión a la actividad sindical. A continuación les cuento la información que he recopilado sobre el tema, terminando con un punto dedicado al ciberactivismo sindical.

¿QUÉ ES EL CIBERACTIVISMO?

Se conoce como ciberactivismo al conjunto de técnicas de comunicación social en redes distribuidas virtuales (blogsfera, red SMS, etc.) cuyo objetivo es poner en marcha procesos de acción y toma de posición social.

Según la enciclopedia online Wikipedia, "el ciberactivismo se refiere al conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación, basadas principalmente en Internet y la telefonía móvil, asociadas a la acción colectiva, tanto en el espacio virtual como en el real".

EL MODELO DE ACTIVISMO SOCIAL DEL SIGLO XXI

Cada vez más, el ciberactivismo se está convirtiendo en el modelo más novedoso de militancia del siglo XXI.

Más allá de sus posibles definiciones, lo cierto es que en los últimos años cada vez son más las personas que, a través de Internet, participan y se movilizan a favor de todo tipo de causas e iniciativas.

A veces, esa acción se limita a un simple clic, ya que con sólo cliquear en una determinada página web, cualquier persona con acceso a Internet puede, desde cualquier lugar del mundo, mandar un e-mail de protesta, hacer una donación o firmar un documento. 

Según el experto en el tema, David de Ugarte, "existen, en realidad, dos fases en el ciberactivismo: una deliberativa, en la que a través de los blogs y los foros se abre el debate, y otra de movilización, en la cual a partir de e-mails y mensajes de celular la gente sale a la calle".

Otra novedad del ciberactivismo es que, pese a que muchas veces las acciones son alentadas por conocidas ONG, como Greenpeace y Amnistía Internacional, ya no es condición excluyente formar parte de un grupo preexistente de protesta, porque el grupo se forma al mismo tiempo que se crea el reclamo. "Antes, los activistas necesitaban de una organización para poder acceder a los medios y difundir sus ideas. Ahora, en cambio, si difundimos bien nuestro mensaje, la propia red social genera organizaciones ad hoc para fines concretos que transformen la realidad", explica el mencionado David de Ugarte.

EL CIBERACTIVISMO EN LA POLÍTICA

Conscientes del poder de movilización y captación que ofrece Internet, también los políticos ya usan las nuevas tecnologías para transmitir sus mensajes y ampliar su base de apoyo.

Durante los últimos años hemos sido testigos de una verdadera explosión de iniciativas y acciones ciudadanas por Internet. Un ejemplo citado a menudo es la extraordinaria victoria electoral de Obama, cimentada en gran parte sobre el uso estratégico de las tecnologías online. Gracias a ellas pudo conectar con una  fragmentada y adormecida base social demócrata y convertirla en una poderosísima maquinaria electoral.

Los acontecimientos en algunos países del norte de África que han propiciado la caida de algunos gobiernos dictatoriales, ha puesto de actualidad la capacidad movilizadora del ciberactivismo.

EL CIBERACTIVISMO EN LAS ONGs

Gonzalo Fanjul en su artículo "¿Puede el ciberactivismo cambiar el mundo?" relata como destacadas organizaciones como Greenpeace, Intermon Oxfam, Amnistía Internacional y otras muchas llevan tiempo utilizando Internet como herramienta de sus campañas. También se están popularizando las plataformas progresistas de acción ciudadana por Internet, como Change.org  y, más recientemente, a Actuable en España que acaba de integrarse en la anterior. A nivel global, Avaaz.org en apenas cuatro años se ha convertido en la comunidad ciudadana global online más grande del mundo, con más de 7 millones de miembros distribuidos por todo el planeta (400.000 de ellos en España).
  
Este nuevo tipo de iniciativa no está exenta de críticas. Hay quienes denuncian que se trata de un modelo que promueve un activismo de salón, vago e ineficaz, frente a los métodos más tradicionales. Pero las experiencias de estas organizaciones nos revelan un amplio campo de acción que va mucho más allá de un simple 'clic' en una petición, y que es capaz de lograr victorias sorprendentes.

EL PRESENTE Y EL FUTURO:

Fanjul plantea en su artículo que junto a las grandes movilizaciones mundiales de la pasada década  (contra la pobreza, por un acuerdo climático ambicioso y justo, etc.), estamos viendo el surgimiento de un activismo más ágil y estratégico, en el que convergen modelos de acción convencionales e innovadores, donde más y más ciudadanos unen sus voces en plataformas organizadas y se movilizan en torno a problemas y oportunidades locales, nacionales o globales para lograr un impacto.

No sabemos lo que nos va a deparar el futuro. Pero lo importante es no caer en el fatalismo que nos lleva a creer que el mundo no puede cambiar y que no hay nada que podamos hacer al respecto. No debemos pensar que el activismo por Internet será esa varita mágica que necesitamos para construir un mundo mejor y más justo, pero empieza a demostrarnos que, junto a las incertidumbres y retos por las que navegaremos durante los próximos años, también existe un enorme universo de posibilidades.

CIBERACTIVISMO SINDICAL:

En el manifiesto de ciberactivistas de CCOO se plantea que desde la perspectiva sindical hay que que entender que en las redes sociales no solo se está desarrollando una nueva forma de comunicación, sino que debe ser el cauce de una nueva forma de acción sindical,en la medida en que nos permiten interactuar con la sociedad y crear opinión, escuchar y responder a las inquietudes y preguntas de nuestra afiliación y de los trabajadores y trabajadoras en general, siempre que lo hagamos con la mayor inmediatez y agilidad posible. Para ello, hay que plantearnos el objetivo de que  los sindicalistas de CCOO acaben incorporando con normalidad las redes sociales a su vida sindical, profesional y personal.

En el siglo XXI la información ni se censura ni se oculta, se comparte. Por eso es importante que cada uno de nosotros se convierta en un emisor que aumente la capacidad propia de difusión, sin dejar esta tarea a terceros con intereses distintos, cuando no encontrados con los nuestros.

Paralelamente, el sindicato deberá ir adecuando su presencia como organización en internet y en las redes sociales a esta nueva realidad usando aplicaciones 2.0 que a través de nuestras webs permitan a los usuarios el que se conviertan en ciberactivistas y se propongan ciberacciones vinculadas a la actividad sindical.

PARA MÁS INFORMACIÓN:

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