El pasado martes 16 de junio se celebró otro evento online que me parece interesante recoger aquí. Se trata de la conferencia del filósofo Daniel Innerarity que sirvió para clausurar el curso 2019-2020 de la cátedra "La Caixa" Economía y Sociedad que todos los años viene organizando la Fundación La Caixa desde 2005. También intervinieron como moderadores del debate José Luis García Delgado, titular de la Cátedra y Isabel P. Fuentes, directora de CaixaForum Madrid.
El texto que ha servido para introducir el tema y difundir el contenido a tratar es el siguiente:
"La crisis sanitaria que estamos padeciendo puede ser abordada desde muchos puntos de vista. La filosofía aporta una visión general de conjunto sobre sus efectos en la sociedad. La primera pregunta que se nos plantea es de qué tipo de crisis se trata y si las sociedades democráticas estaban suficientemente preparadas para ella. En segundo lugar, habría que preguntarse por las características de la gestión de la crisis, por el modo concreto como las autoridades han tomado las decisiones para hacerle frente. Y en tercer lugar, se examinarán las consecuencias de la crisis en nuestro modelo de democracia, en la globalización y en el tipo de aprendizajes que pueden extraerse de la crisis".
Hoy se ha celebrado la cuarta actividad de la XI Edición de "Despierta, la Tierra te necesita". Conviene aclarar el concepto de Gaia para poder seguir mejor el debate. La hipótesis Gaia es un modelo interpretativo, ideado por el químico James Lovelock en 1969, que afirma que la presencia de la vida en la Tierra fomenta unas condiciones adecuadas para el mantenimiento de la biosfera. Es decir: tanto la atmósfera comquiere o la parte superficial de la Tierra se comportan como un sistema equilibrado donde la vida se encarga de autorregular las condiciones esenciales: la temperatura, composición química y salinidad de los océanos.
Participaron como ponentes en el debate, moderado por Ángel Cano (director de la Asociación Despierta): Stephan Harding, doctor en ecología por la Oxford University, es uno de los fundadores del Schumacher College, donde es deep ecology research fellow y senior lecturer en holistic science. Santiago Beruete, antropólogo, botánico y filósofo, es autor de varios poemarios y novelas como Verdolatría, la naturaleza nos enseña a ser humanos y Marcos Tur, permacultor y diseñador de paisajes sostenibles.
El film que se proyectó hoy es el documental australiano de 2019 de Damon Gameau titulado "2040" que se puede ver (hasta el 6 de junio) en el canal de Vimeo de La Casa Encendida. El origen del documental está en la preocupación del director por el planeta que heredaría su hija de cuatro años que lo llevó a contactar con innovadores y creadores en diversas áreas para buscar las soluciones disponibles existentes para ayudar a mejorar la salud del planeta y, por extensión, de la sociedad. Desde la permacultura marina hasta proyectos descentralizados de energía renovable, descubrió que personas de todo el mundo están abordando el problema desde distintos prismas.
Acabo de oir una breve entrevista de Carles Francino (La Ventana de La Cadena Ser) a Ernest Riera el director deun cortometraje que se ha hecho viral"Tu tens la clave" (en castellano "Tu tienes la clave") sobre el apoyo al pequeño comercio que me ha llevado a plantearme el reto personal de reflexionar y escribir algo en relación a lo que está en mi mano hacer para un mundo mejor aunque todos los días esté oyendo noticias sobre problemas que aparentemente me desbordan y a veces me llevan a la impotencia de decir "no puedo hacer nada".
Mi propósito es dividir estas reflexiones en dos partes: lo que ya estoy haciendo y lo que puedo hacer. Quisiera ir más allá del tema concreto que se aborda en el vídeo puesto que el ocaso del pequeño comercio forma parte de problemas globales que hay que abordar desde distintas perspectivas. Allá vamos...
Acabo de terminar de leer el libro de Cyril Dion "Resiste. Pequeñas ideas para cambiar el mundo" al que hacía referencia en la anterior entrada. No se trata de un libro con el clásico recetario de acciones que pueden ayudar a afrontar los grandes retos que tiene la humanidad en estos momentos y que casi todas se suelen vincular el tema de la sostenibilidad. Se centra fundamentalmente en explorar las mejores estrategias para transformar nuestra manera de ver el mundo a través de los relatos que pueden propiciar las transformaciones filosóficas, éticas o políticas que dan lugar a las acciones concretas de cambio. El libro de Nancy Huston "La especie fabuladora" sustenta este enfoque que se centra en la constatación que al autor le costó años llegar: "si queremos que millones de personas nos sigan, tendremos que decirles a donde vamos" a través de relatos de lo que podría ser un mundo realmente ecológico.
Estos relatos se deben organizar a partir de tres grandes objetivos:
Regenerar (el planeta y nuestros modelos económicos y sociales).
La traslación de los relatos a la acción no se puede hacer por decreto. Esto requiere transformaciones revolucionarias y en este punto el autor se inspira en el libro de Sdrja Popovic "Cómo hacer la revolución: instrucciones para cambiar el mundo" en el que expone una metodología basada en nueve principios:
Soñar a lo grande pero comenzar por lo pequeño.
Dotarnos de una "visión para mañana" capaz de agruparnos.
Identificar los pilares sobre los que reposa el poder.
Utilizar el humor.
Revertir la opresión contra los opresores.
Forjar la unidad entre las diferentes corrientes.
Trazar una estrategia precisa, por etapas, hasta alcanzar los objetivos fijados.
Para que puedan surgir las visiones de un mundo diferente que se transformen en acciones concretas, necesitamos silencio, parar deliberadamente nuestra "máquina automática de pensar". Se trata de "percibir nuestra respiración, prestar atención a las señales que nos manda nuestro cuerpo constantemente. A los alimentos que ingerimos. Sumergirnos en la naturaleza, entrar en contacto con los árboles, con la tierra, con la inmensidad del cielo. Conocer a las criaturas que pueblan el planeta junto con nosotros, tanto a los animales como a los seres humanos que no comparten nuestra cultura ni nuestra forma de ver el mundo".
Desde esos nuevos relatos, se trata de empezar a actuar. "Actuar sobre nosotros mismos, sobre nuestro entorno más cercano, no es la finalidad, sino el punto de partida de iniciativas más amplias".
La reciente muerte del filósofo Javier Muguerza me ha decidido a empezar una serie en este blog dedicada a aquellos personajes públicos que han tenido alguna especial incidencia en mi vida.
En 1974, durante mi primer año en la universidad de La Laguna, conocí a Javier Muguerza que era el director del Departamento de Filosofía y aunque no me dio clases si pude asistir a las múltiples actividades que se organizaban por este departamento y en las que era frecuente la presencia de Muguerza para dejarnos abundantes muestras de su sabiduría y humanidad. Sin duda, ha sido uno de los docentes universitarios que mas me han impresionado y celebro la suerte que tuvimos los alumnos de la Universidad de La Laguna de los años 70 de haber disfrutado de su presencia y saber ser y hacer.
Ayer se celebró la última mesa redonda del Foro Enciende la Tierra 2019 que la Fundación Cajacanarias ha organizado con el título "¿Llegará el colapso?" y que en esta ocasión se centró en las "salidas del laberinto" con las intervenciones del sociólogo alemán Wolfgang Streeck y la filósofa española Amelia Valcárcel.
El objetivo de esta última mesa redonda era el de analizar posibles escenarios para abordar el colapso, incluyendo el papel del feminismo al respecto. En esta entrada incluyo dos vídeos de los dos ponentes para que podamos hacernos una idea de las posiciones que defendieron en el debate.
Jiddu Krishnamurti es uno de los grandes pensadores del siglo XX. En el vídeo de arriba se recoge un fragmento de una de sus conferencias en Brockwood Park de 1083 en el que se plantea preguntas tales como ¿Qué es la muerte? o ¿Qué significa morir?
En el siguiente texto se recogen algunas reflexiones de Krishnamurti sobre este tema que estamos tratando monográficamente en este blog durante el mes de noviembre, partiendo de las 6 preguntas que se hace al principio.
¿Hay división entre vida y muerte? ¿Por qué consideramos la muerte como algo distinto de la vida? ¿Por qué tenemos miedo de la muerte? ¿Y por qué se han escrito tantos libros sobre la muerte? ¿Por qué existe esa línea de demarcación entre la vida y la muerte? ¿Y esa separación es real o meramente arbitraria, es decir, cosa de la mente?
Cuando hablamos de la vida, entendemos el vivir como proceso de continuidad en el que hay identificación. "Yo" y "mi" casa, "yo" y "mi" esposa, "yo" y "mi" cuenta bancaria, "yo" y "mis" experiencias pasadas, eso es lo que entendemos por vida, ¿no es así? El vivir es un proceso de continuidad en la memoria, consciente tanto como inconsciente, con sus diversas luchas, reyertas, incidentes, experiencias, y lo demás. Todo eso es lo que llamamos vida; y en oposición a eso está la muerte, que pone fin a todo eso. Habiendo, pues, creado lo opuesto, que es la muerte, y temiéndole, procedemos a buscar qué relación existe entre la vida y la muerte; y si podemos llenar el vacío con alguna explicación, con una creencia en la continuidad, en el más allá, estamos satisfechos. Creemos en la reencarnación o en alguna otra forma de continuidad del pensamiento, y luego tratamos de establecer una relación entre lo conocido y lo desconocido. Procuramos tender un puente entre lo conocido y lo desconocido, y con ello tratamos de hallar la relación entre el pasado y el futuro. Eso es lo que hacemos ‑¿no es así?- cuando indagamos si existe relación entre la vida y la muerte. Deseamos saber cómo conectar el vivir y el terminar. Ese es nuestro pensamiento fundamental.
Ahora bien: el final que es la muerte, ¿puede ser conocido mientras se vive? Es decir, si podemos conocer lo que es la muerte mientras estamos con vida, no habrá problema para nosotros. Es porque no podernos experimentar lo desconocido mientras vivimos, que tenemos miedo de lo desconocido. Nuestra lucha, pues, consiste en establecer una relación entre nosotros ‑que somos un resultado de lo conocido- y lo desconocido, que llamamos muerte. ¿Y puede haber una relación entre el pasado y algo que la mente no puede concebir, eso que llamamos muerte? ¿Por qué separamos ambas cosas? ¿No es porque nuestra mente sólo puede funcionar en la esfera de lo conocido, de lo continuo? Uno se conoce a sí mismo tan sólo como pensador, como actor con ciertos recuerdos de desdicha, de placer, de amor, de afecto, de diversas clases de experiencia; uno se conoce a sí mismo tan sólo como ente continuo, pues de otro modo no tendría recuerdo de sí mismo, de ser algo. Ahora bien: cuando ese "algo" llega a su término ‑lo que denominamos muerte- surge el temor de lo desconocido.
Queremos, pues, atraer lo desconocido hacia lo conocido, y todo nuestro esfuerzo consiste en dar continuidad a lo desconocido. Es decir, no queremos conocer la vida, que incluya a la muerte; queremos saber cómo continuar y no llegar al fin. No deseamos saber de la vida y de la muerte sino tan sólo cómo continuar, sin finalizar.
Lo que continúa no conoce renovación. Nada nuevo, nada creador, puede haber en aquello que tiene continuación. Esto es bastante obvio. Tan sólo cuando termina la continuidad existe una posibilidad de aquello que es siempre nuevo. Pero es esa terminación lo que nos infunde pavor, y no vemos que sólo en el terminar puede estar la renovación, lo creador, lo desconocido, no en llevar de un día para el otro nuestras experiencias, nuestros recuerdos, e infortunios. Es únicamente cuando morimos cada día para lo viejo, lo pasado, que lo nuevo puede surgir. Lo nuevo no puede estar donde hay continuidad, pues lo nuevo es lo creador, lo desconocido, lo eterno, Dios, o lo que os plazca. La persona, la entidad continua que busca lo real, lo eterno, jamás lo encontrará porque sólo puede encontrar lo que él proyecta de sí mismo; y eso que él proyecta no es lo real. Sólo terminando, muriendo, lo nuevo puede ser conocido; y el hombre que procura hallar relación entre la vida y la muerte, tender un puente entre lo que continúa y lo que él cree que hay más allá, vive en un mundo ficticio, ilusorio, que es una proyección de sí mismo.
Ahora bien: ¿es posible morir en vida, es decir, terminar, ser como la nada? ¿Es posible, mientras uno vive en este mundo donde todo se va haciendo más y más, o se va haciendo menos y menos, donde todo es un proceso de ascender, de lograr, de alcanzar éxito, es posible en semejante mundo conocer la muerte? ¿Es posible terminar con todos los recuerdos, no con el recuerdo de los hechos, del camino a vuestra casa, y demás, sino con el apego interno a la seguridad psicológica mediante la memoria, terminar con los recuerdos que uno ha acumulado, almacenado, y en los que busca seguridad, felicidad? ¿Es posible poner fin a todo eso, es decir, morir diariamente para que mañana haya renovación? Sólo entonces se conoce la muerte en vida. Sólo en ese morir, en ese terminar, en ese poner fin a la continuidad, está la renovación, esa creación que es eterna.
Darin McNabb es un profesor de filosofía que desde hace tiempo viene editando unos interesantes vídeos "caseros" de divulgación de esta disciplina que podemos encontrar en La Fonda Filosófica cuyo canal de youtube enlazo aquí y cuya web se puede ver en este otro enlace.
En el vídeo que encabeza esta entrada, Darin hace unas breves reflexiones sobre la muerte apoyada en distintos autores para terminar decantándose por una posición vinculada a su condición de ateo y apoyada en parte, en las aportaciones de Hannah Arendt y Milan Kundera. El guión de su exposición se puede consultar en este enlace.
Una reciente entrada en este blog se centraba en alguna teorías que actualmente cuestionan el evolucionismo tales como el diseño inteligente o el creacionismo.
Dada la importancia que la teoría de la evolución tiene como sostén de la ciencia que se practica hoy en día, el tema es de una importancia fundamental pues pese a su prestigio y solidez, el concepto de evolución ha sido y es un tema controvertido y discutido, aunque sea aceptada por la mayoría de la población.
Como toda teoría científica, debe ser constantemente validada y puesta a prueba. Por eso es lícito plantearse la pregunta ¿y si, después de todo, no fuera un concepto tan válido?
Este documental da respuesta a esta pregunta al adentrarse en la historia de la teoría de la evolución, empezando desde la concepción de la idea hasta el estado actual de la teoría (con las numerosas hipótesis que se postulan para intentar dar con la solución a este gran enigma). Todo esto sin olvidarse de aportar algunos de los muchos argumentos científicos en contra de esta antigua creencia.
Como ayuda para profundizar en los temas planteados se aporta el guión del documental en este enlace.
De la mano del cosmólogo británico Martin Rees, este documental intenta contestar a la pregunta ¿Somos reales? Las antiguas cosmologías que se concretan en las distintas religiones plantean que todo lo creó Dios o los Dioses. La Ciencia posteriormente demostró que no había un Gran Plan y se podía prescindir de la idea de Dios o Ser Superior. Los últimos descubrimientos de la Ciencia parecen abrir la puerta a replantear esta cuestión... Tal como plantea Martín Rees "puede que exista un creador, pero también puede que la creación no sea aquello que pensábamos".
El documental plantea la cuestión en cuatro partes:
La inteligencia antrópica (somos un accidente de la naturaleza).
Pero esta teoría plantea también algunos problemas.
La posibilidad de la existencia de universos más evolucionados plantea la hipótesis de la simulación (nosotros podríamos ser una simulación).
Tal y como se dice en el documental, al buscar una idea alternativa a la Religión sobre la Creación, los Cosmólogos han revelado una posibilidad científica muy similar: la existencia de un Ser todo-poderoso, omnisciente y super-inteligente, una entidad cuyos motivos son inescrutables y que no se pueden demostrar.
Ahora toca esperar para saber el nivel de acierto que han tenido nuestros científicos. Si, como sabemos la teoría atómica de los griegos ha tardado 2.500 años en demostrarse, al menos no debemos desechar ninguna hipótesis aunque no se pueda comprobar. Como dice uno de los entrevistados, si así fuera, hoy en día no conoceríamos ni los átomos, ni los agujeros negros, ni el bossom de Higgs.
Uno de los filósofos que más relevancia está teniendo actualmente es el coreano Byung-Chul Han del que he bajado este vídeo que recoge una síntesis de uno de sus libros más famosos: "La sociedad del cansancio" (un trailer del documental con el mismo nombre sobre la vida de su autor se puede ver aquí).
El suicidio causa más muertes anuales que las que suman en conjunto las guerras y los homicidios. La Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2020 la cifra anual de personas que deciden poner fin drásticamente a su existencia aumente a un millón y medio de personas. Así mismo las enfermedades neuronales, la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el trastorno límite de la personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional, entre otras, se han vuelto el mayor problema de salud de nuestro tiempo, con índices que deben ser entendidos como los de una gran pandemia global.
Ante estas evidencias, Han plantea preguntas precisas para reflexionar sobre el sentido que le estamos dando a nuestra existencia, planteando el lugar que tienen en el mundo actual el amor, el ocio, la fatiga, el deseo o la voluntad de vivir.
El filósofo, místico y psicólogo norteamericano Ken Wilber es uno de los pensadores actuales que me sirven de referencia para buscar respuestas a las preguntas transcedentales de siempre (¿quién soy? ¿qué sentido tiene la vida?...). Su modelo de la Psique y El Cosmos me resulta muy sugerente y con muchos puntos en común con las aportaciones del budismo sobre la mente.
En estos dos vídeos que agrego nos habla del I AMness (yo siendo) como el verdadero yo transpersonal diferente al I AM (el Ego). En el "yo siendo" reside la Gran Mente y en el primer vídeo Wilber describe un procedimiento sencillo de anclar la consciencia en este "yo siendo" para dejar de identificarnos con el "yo soy", fuente de todo sufrimiento. Este camino espiritual puede dar lugar también en la "gran soledad" de sentirse en el mismo.
Llevo ya unos días leyendo "Breve historia de todas las cosas" de Ken Wilber, una obra que facilita el conocimiento de su pensamiento en forma de una imaginaria entrevista al autor. Aunque sus propuestas son bastante complejas, me está resultando fascinante la visión que tiene sobre el Cosmos y sobre una multitud de temas de gran actualidad.
Todo fenómeno consta de cuatro facetas y no puede ser entendido si no se abordan las cuatro.
Acabo de venir de Francia dónde me he encontrado con los nombres de dos mujeres de este país que me han llamado la atención y que tienen en común la valentía. Una de ella es Alexandra David-Néel, una polifacética mujer aventurera y escritora que murió hace unos años con más de 100 años de edad. En el vídeo que abre esta entrada, Jesús Callejo nos cuenta su apasionante vida. En este otro vídeo se puede ver el programa de RTVE "Mujeres Viajeras" dedicada a esta mujer y en este otro se puede ver una película francesa basada en su vida (subtitulada en portugués). Mucho más joven (53 años), el 21 de julio moría la filósofa y psicoanalista Anne Dufourmantelle al intentar salvar de morir ahogados a unos niños y conocida por su defensa de correr riesgos en la vida. En sus clases les decía a los alumnos: “Una vida con cero riesgo es una fantasía porque en sí vivir es un riesgo”. La autora del libro Elogio del riesgo consideraba que arriesgarse por los otros es fundamental para el bien de la humanidad. Lo contrario, la complacencia y el resguardo absoluto, conducen a una existencia hueca.
La vida es un riesgo inconsiderado que nosotros, los vivos, corremos. "Arriesgar la vida" es una de las expresiones más bellas de nuestro idioma. ¿Significará necesariamente enfrentar la muerte y sobrevivir?... ¿o bien habrá, inserto en la vida misma, un dispositivo secreto, una música capaz por sí sola de desplazar la existencia hacia esa línea de batalla que llaman deseo? Pues el riesgo abre un espacio desconocido. ¿Cómo es posible, estando vivo, pensarlo a partir de la vida y no de la muerte? En el momento de la decisión, éste escudriña nuestra relación íntima con el tiempo. Es como un combate en el que desconoceríamos al oponente, un deseo del que no tendríamos conocimiento, un amor del que ignoraríamos la cara, un acontecimiento puro.
Pitágoras (Isla de Samos, actual Grecia, h. 572 a.C. - Metaponto, hoy desaparecida, actual Italia, h. 497 a.C.) fue un filósofo y matemático griego. Aunque su nombre se halla vinculado al teorema de Pitágoras y la escuela por él fundada dio un importante impulso al desarrollo de las matemáticas en la antigua Grecia, la relevancia de Pitágoras alcanza también el ámbito de la historia de las ideas: su pensamiento, teñido todavía del misticismo y del esoterismo de las antiguas religiones mistéricas y orientales, inauguró una serie de temas y motivos que, a través de Platón, dejarían una profunda impronta en la tradición occidental.
Este es el primer episodio de la serie "El legado de Pitágoras" titulado "Los triángulos de Samos". El segundo episodio se titula "Pitágoras y los otros" y el tercero: "Retar a Pitágoras". En estos vídeos podemos ir más allá de los libros de matemáticas para conocer la vida de este famoso filósofo y matemático griego, nacido en la isla de Samos en el 587 AC y conocer su influencia a lo largo del tiempo.
Otro vídeo sobre el origen del universo. La aspiración del "conócete a ti mismo" dificilmente se puede realizar si no entendemos nuestra relación con el todo y lo que es ese "todo" y cuál se su origen.
Desde el pasado mes de abril podemos ver en La Sexta la serie Merlí que se empezó a emitir en la televisión catalana (TV3) sobre las andanzas de un profesor de filosofía en un instituto. Pere Solé Gimferrer publicaba un artículo en La Vanguardia donde daba 5 razones para ver esta serie:
1) Cuenta con un reparto ejemplar
Los métodos de Merlí no son como los del resto de profesores. Su misión es impartir conocimientos y que sus alumnos entiendan las principales líneas de pensamiento de la filosofía, aunque haya que romper con lo establecido y tener un trato con los alumnos más cercano. Francesc Orella no puede vender mejor este vividor que siente los principios de las clases que imparte y que luego demuestra muchas incoherencias en su vida privada: es un referente para sus discípulos, a los que llama peripatéticos, pero es incapaz de generar ningún vínculo afectivo con su hijo Bruno que ahora también es su alumno, y predice un respeto que brilla por su ausencia en su relación con las mujeres con las que flirtea.
Pero también hay que destacar el trabajo del reparto juvenil. David Solans, Candela Antón, Albert Baró, Marcos Franz, Adrian Grösser, Pau Poch, Carlos Cuevas, Júlia Creus o Iñaki Mur no solamente están muy bien elegidos en sus papeles sino que se nota el trabajo detrás de las cámaras. Los productores mandaron a los chicos a pasar unos días en una casa de colonias para que desarrollaran complicidad y el experimento permitió una química palpable en las relaciones de amistad de los estudiantes.
2) La filosofía, fuente de sabiduría
Puede que sea difícil entender la razón de ser de la filosofía mientras todavía estás estudiando. Es una asignatura sobre pensamientos, que no entiende de tests y que no puede empollarse sino que debe comprenderse. Pero Merlí ayuda a contextualizar la filosofía como generador del pensamiento crítico y así reivindica su importancia ahora que se pone en duda su papel en el sistema educativo. El creador Héctor Lozano, que escribió los trece episodios de la primera temporada, además supo relacionar las tramas individuales con el temario de filosofía y resulta refrescante recordar la importancia de Hume, Nietszche, Platón, Aristóteles o Sócrates. Si estudiaste bachillerato, de repente te encajarán las piezas.
Con este vídeo y su continuación (Parte 6) Darin McNabb da por finalizada la serie que ha venido publicando en su videoblog "La senda filosófica" sobre la filosofía budista.