Hago especial mención a la referencia que hace a su "huerto y a su higuera" en su poema "Elegía":
Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
(Fragmento de la «Elegía a Ramón Sijé», de Miguel Hernández, en El rayo que no cesa, 1936)
Efectivamente, lo primero que visité en la casa museo fue el huerto y el patio en el que aún existe la centenaria higuera que fue una fuente de inspiración del poeta a la que también hace referencia también en otros versos e, incluso, poemas enteros como "Huerto mío".
No cabe duda que la casa natal de Miguel Hernández ha tenido una influencia profunda y simbólica en su obra poética. No solo fue el lugar donde nació y vivió durante sus primeros años, sino que representa un entorno vital que marcó su sensibilidad, su lenguaje y su visión del mundo al proporcionarle un entorno rural y humilde que impregna su obra con imágenes naturales y una fuerte conexión con la tierra que se puede ver en poemas como "El silbo vulnerado" o en el poemario "Perito en lunas". También esta casa natal, sencilla y sin pretensiones, simboliza esa autenticidad que define su estilo en que se percibe un contraste entre su lenguaje directo y a veces rudo y la profundidad lírica y emocional que transmite.
Lamentablemente, el próximo 16 de junio voy a estar fuera de las islas y no podré asistir a este entrañable homenaje a dos compañeros sindicalistas que estarán siempre presentes en mi. En el acto se proyectará un vídeo en el que junto a otros amigos y compañeros/as de Carmelo y de Julián, diré unas breves palabras referidas a ellos. Es la opción que me han dado para, de alguna manera, estar presente en el acto.
Un documental sobre mujeres y hombres que viven o han vivido en Bajamar y que se han dedicado a la creación literaria, además de sus respectivos quehaceres profesionales. Se tratan de Lolín Rios, Wladimiro Pareja, Carmen Toral, Quintín Alonso, Paco Alcaraz y Ernesto García. Lolín y Wladimiro son mis suegros pero este último nos dejó recientemente (el pasado 4 de mayo).
Parece que "la maresía" ese regalo que el océano le hace a Bajamar ha alentado la creatividad que alimenta los escritos de los personajes que protagonizan el documental y de otros escritores conocidos como Rafael Arozarena, Alejandro Cioranescu, Ernesto Delgado y Fermín Higueras. Supongo que que ese aliento también lo recibió el poeta argentino Hamlet Lima Quintana durante los años en que estuve viviendo en Bajamar, huyendo de la dictadura militar de su país y al que me he referido en otra entrada de este blog.
Hace más de veinte años escuché en la radio la historia de un periodista argentino que escribió un libro basado en la investigación que hizo sobre las personas de su generación que le acompañaban en una foto de su infancia, después de haber estado varios años ausente de su pueblo. Algunos de estas personas de "su generación" habían desaparecido víctimas de la dictadura argentina y de otras, no había podido averiguar nada. Esta historia me llevó a plantearme hacer algo parecido con la foto de los chicos de mi generación de El Paso, mi pueblo, que a mediados de los años 60 asistíamos a la catequesis con el párroco de aquel entonces, Don Cristóbal Pérez Vega.
Bueno, de momento, no voy a escribir ningún libro, ni hacer ninguna investigación sobre el tema. Solo voy a tratar de recordar los nombres de algunas de estas 112 personas que aparecen en la foto. Para ello he elaborado este croquis asignando un número a cada una de ellas.
Los nombres que recuerdo son: Carlos (3), Catire (4), Ricardo (5), Juan José (6), Juan Manuel El Inglés (8), Oscar (10), Joche (11), Miguel (14), Fifo (18), Fidel (33), Isidro (34), Antonio (35), Juan Carmelo (37), Paulino (39), José Tomás (41), Yo (43), Juan Manuel Farrique (44), Oscar (51), Roberto (54), Jorge (55), Claudio (60), Gilberto (61), Pedrito (62, falleció hace unos años), Francisco (63), Marcelo (68, ya fallecido), José Manuel (69), Don Cristóbal (73, falleció el 12-10-2018), Pablo (78), Miguel Ángel (84), Jorge (90), Juan Manuel (92), Vicente "Chente" (100), José Isidro (107).
En esa época todavía estaba en primaria, en las Unitarias de Paso de Abajo (Cajita del Agua) y el maestro era José Manuel Balbuena con el que tuve ocasión de verme hace unos años cuando era secretario de CCOO Canarias (me localizó tras oírme hablar en una radio).
Recuerdo que cuando me puse a recordar los nombres de los "chicos" de la fotografía escribí este pequeño poema intentando reflejar lo que sentía:
Ciento doce rostros
centellean en mis pupilas
intentando despertar las huellas
de un pasado ya lejano.
Evoco el sabor agridulce de mi infancia
y quiero encontrar el tesoro oculto
del edificio anárquico
que hay en lugar de mi persona.
Regreso al pasado
pero lo que quiero
es salvar el futuro.
Me duele no recordar el nombre
que se esconde
en tantas caras conocidas.
Ya hay muertos
que anuncian el final
de mi generación
y constato
que aquellos lejanos tiempos
se van difuminando
para desaparecer
en la crónica muerta
de mis días.
Termino con esta emblemática canción de The Who que tiene el mismo título de esta entrada "My generation":
Anoche me encontré con un viejo libro, editado en 1958, de ensayos de Alonso Zamora Vicente: "Voz de la letra", en donde hay un breve pero hermoso comentario de este poema del libro "Poemas humanos" del poeta peruano César Vallejo que desde que lo leí por primera vez, ha sido uno de mis poemas de referencia y de los pocos que, en su momento, podía recitar de memoria.
Tal como dice Zamora Vicente, "en los Poemas humanos de César Vallejo, siempre, a la vuelta de un verso, brota a veces de un modo subrepticio y solapado, penosamente a veces, algo muy complejo y descuidado: el hombre. La realidad atroz de carne y hueso, y sentimientos, y penas, y la cobarde alegría circunstancial de un azar fortuito, resuelto ocasionalmente en dicha. Nada hay que preocupe tanto a César Vallejo como el hombre entero, respaldado de amarguras".
Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…
Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…
Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…
Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza…
Examinando en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo…
Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente…
Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…
le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Que más da! Emocionado… Emocionado…
Sucedió en Perú-Primera Parte (Vida y obra de César Vallejo)
Sucedió en Perú-Segunda Parte (Vida y obra de César Vallejo)
Andan los añorantes del régimen franquista bastante revueltos por lo de la posible exhumación del cadáver del caudillo del Valle de los Caídos. Intentan ocultar la podedumbre del régimen fascista que imperó en mis primeros 21 años de vida y que desde la guerra civil hasta su final llenó de represión, condenas y ejecuciones el espacio vital de todos los españoles. Este breve poema de Ángel González lo refleja muy bien. Se lo dedico a todos lo que pretenden negar la horrible faz del franquismo.
Sí, fue un malentendido. Gritaron: ¡a las urnas! y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego. Era pundonoroso y mató mucho. Con pistolas, con rifles, con decretos.
Cuando envainó la espada dijo, dice: La democracia es lo perfecto. El público aplaudió. Sólo callaron, impasibles, los muertos.
El deseo popular será cumplido. A partir de esta hora soy -silencio- el Jefe, si queréis. Los disconformes que levanten el dedo.
Inmóvil mayoría de cadáveres le dio el mando total del cementerio.
El cantautor Leonard Cohen, el poeta de la tristeza, acaba de morir después de anunciar hace unos días que se preparaba para ello. Nos deja sus canciones que han acompañado algunos de nuestros momentos más melancólicos o "especiales".
Recordando en este primero de mayo los poemas de Agustín Millares recitados por Antonio Ortegón Gallego en el acto del Primero de Mayo del año pasado celebrado en Las Palmas de Gran Canaria.
El pueblo se enfrenta a los tanques soviéticos en la sublevación de 1953 en Berlín Oriental
"Tras la sublevación del 17 de Junio
la Secretaria de la Unión de Escritores
hizo repartir folletos en el Stalinallee
indicando que el pueblo
había perdido la confianza del gobierno
y podía ganarla de nuevo solamente
con esfuerzos redoblados. ¿No sería más simple
en ese caso para el gobierno
disolver el pueblo
y elegir otro?"
Este poema titulado "Solución" lo escribió Bertold Brecht tras los incidentes de 1953 en Berlín Oriental, capital de la antigua República Democrática Alemana. A pesar de su ideología comunista, un espíritu libre como Brecht no se cortó para decir lo que pensaba sobre la represión sufrida por el pueblo de la RDA.
Trasladando sus palabras a la situación actual que se vive en mi sindicato, CCOO Canarias, "ante la pérdida de confianza de determinada ejecutiva en las bases del sindicato y en los dirigentes que apoyan estas bases, ¿no será más simple en este caso para la dirección disolver las bases y elegir otros afiliados y afiliadas?