Los procesos electorales, en
los sistemas democráticos, son el principal mecanismo para medir el grado de
apoyo con el que cuentan los partidos políticos entre las ciudadanas/os que
participan en ellos y la representatividad que, en base a ello, tienen en las
distintas instituciones. El absentismo electoral también es un índice
importante a tener en cuenta para otorgar mayor o menor legitimidad a esa
representatividad de la voluntad popular que se le otorga a los partidos políticos.
Como militante de Podemos, una organización que siempre ha tenido el objetivo de conectar con los intereses de la mayoría de los ciudadanos/as, me interesa analizar con la mayor profundidad posible los resultados de los procesos electorales donde participamos y, en concreto, las elecciones europeas celebradas el pasado domingo ya que nos ofrecen una oportunidad para conocer el grado de apoyo con el que contamos actualmente, situándola en el contexto de otros procesos electorales más o menos recientes.
También he querido aprovechar la oportunidad para dar algunas pinceladas que nos permitan hacernos una idea de cómo es actualmente el votante de Podemos.
LAS ELECCIONES EUROPEAS EN ESPAÑA:
Solo 9 de las 34 candidaturas presentadas obtuvieron
escaños. El PP ha experimentado un incremento notable pero ese incremento
coincide con lo que ha perdido Ciudadanos. Las dos candidaturas de extrema
derecha (Vox y SALF) han conseguido duplicar porcentualmente lo que obtuvo Vox
en solitario en 2019.
La participación no llegó al
50% (el 49,2%), 11,53 puntos porcentuales por debajo de la registrada en las
europeas de 2019 (un 60,73% de participación que se vio favorecida por la
coincidencia con las elecciones municipales y autonómicas) y 21,2 puntos porcentuales
por debajo de las elecciones generales del año pasado que contó una
participación bastante alta pues llegó al 70,4%.
Los resultados de Podemos, en
una primera lectura, podrían considerarse bastante malos si los comparamos con
los resultados de Unidas Podemos de 2019 que en su momento tampoco fueron
valorados como buenos. En el 2019, U.P. obtuvo 2.258.857 votos y el 10,07% de
los mismos. Ahora Podemos en solitario ha obtenido una cuarta parte, 571.902
votos y el 3,28 % de los mismos (dos tercios menos). Si sumamos los votos
obtenidos por el espacio equivalente a la U.P. de 2019 (Podemos + Sumar), el
panorama sigue siendo desalentador: 1.383.447 votos y un porcentaje del 7,93%,
casi un millón de votos menos (875.410) y 2,14 puntos porcentuales menos. A
pesar de que ha pasado a ocupar el cuarto lugar por el número de votos, la
candidatura Ahora Repúblicas que agrupa a las organizaciones soberanistas y
nacionalistas de izquierda de Galicia, Euskadi, Cataluña y Baleares, tampoco
está para tirar cohetes puesto que ha perdido con respecto a 2019, 395.639
votos y 0,67 puntos porcentuales.
En dos comunidades, Canarias y
Madrid, hemos obtenido más del 75% de los votos registrados en las últimas
elecciones autonómicas. A estas hay que añadir Galicia, Euskadi y las Ciudades
Autónomas de Ceuta y Melilla donde se ha superado los resultados de los
procesos de referencia, pero también es verdad que el listón estaba muy bajo.
Mención especial merece el
caso de Cataluña donde ni siquiera logramos presentar candidatura en las
pasadas elecciones autonómicas, pero, sorprendentemente, hemos superado el
resultado de En Común-Sumar con 110.175 votos, lo que supone el 60,60% de los
votos que En Común tuvo en las autonómicas.
En Madrid, sorprende el hecho
de que Sumar apenas ha llegado a una cuarta parte de los votos que el pasado
año obtuvo Más Madrid en las autonómicas.
Sólo en dos comunidades
autónomas (Madrid y C. Valenciana), la suma de Podemos y Sumar ha superado el
10% de los votos en estas últimas elecciones europeas.
En este contexto, considero
interesante dar unas pinceladas de como son los votantes actuales de Podemos a
la luz de dos las principales encuestas prelectorales (la del CIS y la de 40dB para El País).
Hay un mayor apoyo entre los
hombres que entre las mujeres, aunque se registra una mayor simpatía hacia la
candidata Irene Montero entre las mujeres. El votante de Podemos se encuentra
más en el tramo de edad de 28 a 34 años y de 65 a 74 años y donde menos, entre
los 18 y 24 años y de 45 a 59 años. Donde más rechazo provoca es en el tramo de
35 a 44 años y se produce más entre los hombres que entre las mujeres. Los
grupos profesionales donde más votantes de Podemos encontramos son Obreros no
cualificados y cualificados y administrativos y donde menos en directivos,
policías y militares y trabajadoras del hogar. Irene Montero recibe un 78,2 %
de mayor rechazo entre las personas que se sitúan en la extrema derecha pero
curiosamente, también recibe el rechazo del 16,6% de las personas que se sitúan
en la extrema izquierda.
El 48% de los que votaron a
Unidas Podemos en el 2019 y que esta vez fueron a votar, lo hicieron por
Podemos. El 30% de los que votaron a Sumar el año pasado y esta vez fueron a
votar, lo hicieron por Podemos.
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