viernes, 21 de mayo de 2021

EL 15 M, DIEZ AÑOS DESPUÉS


Diez años después del 15 M, todo el mundo está haciendo balance de lo que significó y de su incidencia en la España actual. Hay opiniones para todos los gustos. Hasta los de VOX han intentado apropiarse del sentimiento de indignados que dio lugar a este movimiento o como quiera que lo podamos clasificar.

En aquella época yo era secretario general de CCOO Canarias y el componente antisistema de un movimiento espontáneo que no respondía a los esquemas organizativos clásicos y que se alimentaba del desencanto causado por una crisis global que amenazaba acabar con el "orden establecido", me provocaba una mezcla de desconfianza y de esperanza. Por un lado, me llegaban algunas consignas que incluían el "no nos representan" a los sindicatos mayoritarios pero por otro sentía que la indignación era algo que cada día se generalizaba más y que debían abrirse las puertas de la imaginación para que se pudiera expresar y dar pie a los cambios necesarios.

En una intervención en una asamblea de delegados/as jóvenes del sindicato en Las Palmas de Gran Canaria (3 de junio de 2011) expresaba lo que sentía al respecto:

Realizamos esta reunión en un momento en el que la herramienta sindical para defender los intereses de los trabajadores y trabajadoras está gravemente en peligro: la negociación colectiva. El contexto político en el que estamos haciendo esta reunión está marcada por el triunfo electoral del Partido Popular en las pasadas elecciones y por el viento fresco que ha traído el movimiento del 15 M y la plataforma democracia real ya. Las movilizaciones ciudadanas que se han desarrollado han contado con la participación de muchos jóvenes y nuestro sindicato valora positivamente este hecho que ha permitido llevar a la calle su rebeldía y llamar la atención sobre su precaria situación, denunciando que los gobiernos dan la espalda a sus ciudadanos y se someten a los intereses que, precisamente, nos han sumergido en la crisis. El 26 de abril, en el informe que presenté al Consejo Sindical Canario animé al sindicato a a prepararnos para “indignarnos, organizarnos y luchar” destacando el valor del compromiso frente a la resignación. También insistí en la necesidad de “escuchar” antes de “actuar”.


Nuestra confederación ha elaborado un manifiesto por un cambio de políticas y un impulso democrático que he adaptado para Canarias concretándolo en 4 ejes:
  1. Priorizar una salida de la crisis en Canarias de una manera justa y equitativa. Dado el carácter global de esta crisis, lo anterior depende de que estas prioridades imperen a nivel europeo y del estado español. No obstante, se debe hacer todo lo posible en nuestras islas para concretar esta prioridad en:

    1. Relativizar las políticas de ajuste presupuestario y reducción a toda costa del déficit público. Acomodar el ritmo de reducción del déficit público a la necesidad de crear empleo.

    2. Promover una reforma fiscal en el ámbito competencial canario que con medidas impositivas progresivas y de persecución del fraude fiscal y reducción de la economía sumergida, permitan mejorar los ingresos de las administraciones públicas.

    3. Utilizar todas las posibilidades que puedan existir para evitar la total bancarización de las Cajas de Ahorro y Cajas Rurales, procediendo a poner en marcha todas las iniciativas posibles que permitan mejorar el acceso al crédito de familias y PYMEs.

    4. Establecer mecanismos de control de los precios.

    5. Abordar un verdadero cambio de modelo productivo, a medio y largo plazo.

  2. Crear empleo digno y con derechos para afrontar la reducción de la insostenible tasa actual de desempleo existente en Canarias.

    1. Partiendo de un mejor aprovechamiento de las potencialidades del actual sistema productivo existente en Canarias, considerar la diversificación, la innovación y el desarrollo sostenible como un elemento trasversal a potenciar en todas las actividades productivas, tanto tradicionales como las emergentes.

    2. Compatibilizar el desarrollo sostenible con la prioridad de la creación de empleo.

    3. Movilizar todos los recursos existentes para conseguirlo.

    4. Apostar por la concertación social y política para abordar este objetivo.

    5. Priorizar los objetivos relacionados con el empleo para los jóvenes, facilitando la creación de puestos de trabajo a tiempo parcial y los contratos en práctica y en formación.

    6. Descentralizar iniciativas y actuaciones.

    7. Favorecer a las PYMEs, el trabajo autónomo y la economía social como agentes esenciales para combatir el desempleo.

    8. Reforma de las políticas activas de empleo y su adecuación a las circunstancias de Canarias.

    9. Potenciar unas condiciones de trabajo dignas y saludables.

  3. Luchar por mantener y ampliar los servicios públicos de calidad como factor de cohesión social y fuente de empleo.

    1. Introducción de las reformas globales necesarias en el conjunto de las administraciones públicas que operan en Canarias para garantizar lo anterior.

    2. Concebir al servicio público educativo como el elemento clave para garantizar el tránsito a nuevos sistemas productivos sustentados en el conocimiento, la innovación y la investigación. Mantenimiento o incremento de los recursos disponibles, haciendo especial hincapié en la innovación y la creatividad y en la formación profesional.

    3. Mantener el servicio público sanitario no sólo como un factor esencial para asegurar el bienestar de los ciudadanos sino como un sector productivo que anime la apuesta por el conocimiento y la prestación de servicios asistenciales complementarios del sector turístico.

  4. Comprometernos con la regeneración democrática de la actividad política y sindical.

    1. Asumir el papel de la escucha como un eje fundamental de nuestras actuaciones. Es necesario asumir que en nuestro sindicato es prioritario el acercarnos más a los trabajadores/as y los ciudadanos en general. Hablar más con la gente allí donde trabajan, estudian y viven. Hay que tomar también buena nota de las propuestas del nuevo movimiento emergente articulado en torno al 15-M.

    2. Apostar por la colaboración con otras organizaciones sindicales y sociales progresistas, desde el respeto de las diferencias, evitando todo tipo de sectarismos, arrogancias o personalismos.

    3. Apoyar el desarrollo de nuevas formas de democracia participativa que compensen los inconvenientes de la actual democracia representativa y devuelvan la credibilidad y la fiabilidad a la acción política. Abordar los cambios necesarios para garantizar lo anterior: reforma electoral, lucha contra la corrupción, presupuestos participativos,…

Luego vinieron las movilizaciones contras las políticas regresivas del PP (reforma laboral, reforma del sistema de pensiones,...) y la irrupción de nuevos agentes políticos como Podemos que dieron lugar a una ruptura del bipartidismo. Incluso se llegó a plantear la posibilidad de que algo similar sucediera en el campo sindical con la irrupción de un nuevo sindicato que supusiera la traslación de Podemos a este ámbito. Yo en aquel entonces consideraba que tal posibilidad era remota y que el mayor peligro para el sindicalismo de clase era el surgimiento de una nueva opción sindical que agrupara el sindicalismo amarillista y profesional hasta entonces bastante disperso. Aunque esta opción no se ha plasmado aún, sigo sin descartar tal posibilidad.

En cualquier caso, volviendo al aniversario del 15 M, lo dejo que este breve resumen de lo que a día de hoy ha supuesto:



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