Pinchar arriba para ver la entrevista emitida por Mírame Tv el 1º de Mayo
Tras un primero de mayo con menos gente en la calle que la que cabría esperar en base a la situación terrible que vivimos en las islas, con la proa puesta ya hacia los 400.000 parados/as, casi la mitad de ellos sin cobrar ninguna prestación, creciente pobreza (más de un tercio de la población bajo el umbral), 24 desahucios diarios, un 70% de paro juvenil, más de 200 convenios colectivos bloqueados..., es obligado reflexionar sobre ello y sobre la conveniencia de dar contenido a la anunciada huelga general en Canarias.
No cabe duda de que motivos hay más que suficientes para una convocatoria de huelga general en Canarias que de una expresión colectiva a la frustración y la indignación de la inmensa mayoría de la población que ve que como la crisis generalizada en la que estamos inmersos parece no tocar fondo, constatándose el fracaso de las políticas puestas en marcha por nuestros gobernantes para al menos frenar la caída.
La huelga general puede suponer un revulsivo para salir de la atonía y desesperanza en la que estamos inmersos, unificando los esfuerzos dispersos de todas las personas y organizaciones decididas a hacer frente a la situación , a no resignarse y a ofrecer alternativas. Abordar este reto requiere ampliar la unidad de acción de las organizaciones sindicales y sociales y aglutinar en torno a unos objetivos compartidos a otros sectores sociales hasta ahora remisos a participar en acciones reivindicativas de este tipo: autónomos, parados, pequeños empresarios,....
Requeriría una gran implicación de todas las fuerzas que se comprometieran a llevarla a cabo y una total disposición a debatir su necesidad y objetivos en todos los espacios posibles.
Pero una huelga general no tiene un fin en si mismo y hay que vincularla a unos objetivos concretos que hay que formular claramente y que deben ser realizables. Creo que algunos de ellos podrían ser:
- El desbloqueo de la negociación de los más de 200 convenios sin renovar que hay actualmente en Canarias y que pueden desaparecer el 7 de julio con la pérdida de la ultractividad prevista en la última reforma laboral.
- Desarrollar compromisos concretos para el mantenimiento y la creación de empleo que promueva la inversión de los beneficios empresariales en la creación directa de empleo o estableciendo sinérgias con otras empresas y sectores productivos de las islas (turismo-agricultura-construcción). Las ayudas públicas, los incentivos fiscales y los aranceles para proteger las producciones locales se deben condicionar al objetivo del reparto de la riqueza a través del empleo).
- Una política fiscal que permita mejorar los ingresos de la hacienda canaria sin subir los impuestos indirectos en la línea de lo ya propuesto en nuestras alternativas a los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Canarias para el presente año.
- Nuevas medidas para ayudar a los sectores más desprotegidos de la población de Canarias: renta básica, ayudas para evitar desahucios,....
- Y mientras se abordan los problemas más urgentes, empezar a poner las primeras piedras de los profundos cambios que se tienen que dar en nuestro sistema productivo desde la convicción de que ni es posible ni es deseable volver al 2007. Para ello, se debe aprovechar las oportunidades inminentes relacionadas con la modificación de nuestro régimen económico y social.






